¿Qué tienen en común Danone, Clece, Pronovias, Ikea y el Ayuntamiento de Barcelona?

…todas ellas son empresas comprometidas con la violencia de género

Sara Berbel, directora general de Barcelona Activa, cree es una necesidad de las empresas del siglo XXI, ser parte de la sociedad, no solo buscar el máximo beneficio sino también la implicación social. La violencia no es un problema privado sino un problema social, por ello la violencia de género es también un problema de las empresas.

Las empresas citadas son la avanzadilla de las nuevas empresas, que no solo buscan mejorar beneficios y cumplir la ley, sino que van más allá, tienen más beneficios, cumplen las leyes, también la de violencia de género, y además la mejoran.

El proyecto #CARVEdaphne, coordinado en Barcelona por CEPS Projectes Socials y co-financiado por la Comisión Europea ha dedicado casi dos años a la investigación y realización de una Guía práctica para el abordaje de la violencia de géneroque se presentó públicamente en BarcelonaActiva el pasado 15 de septiembre del 2016 en un formato de desayuno networking.

La preparación del networking empezó con el desafío de encontrar empresas dispuestas a exponer sus acciones sobre el tema. Aun hay una mayoría de empresas que no hacen mención en su plan de igualdad de las acciones que, por ley, la empresa está obligada en los casos de violencia de género en el ámbito de la pareja: traslados preferentes (si la empresa tiene diversas localizaciones) y permisos. Así como la contratación incentivada, económicamente, de mujeres supervivientes.

Solo si estas acciones constaran en los planes de igualdad ya sería un avance, puesto que al hacer difusión, sensibilización y formación en relación al plan se podría incluir el tema y se darían a conocer las medidas. Este debe ser el punto de partida para la propuesta de mejoras.

Durante el contacto con diversas empresas constatamos el vacío legal y ético en el caso de los hombres violentos. ¿qué se hace con ellos? ¿se les obliga a hacer formación? ¿Se les despide? Este es otro aspecto a tratar y que la ley no tiene en cuenta, y donde las empresas se sienten solas.

Es evidente que hay mucho que hacer en este tema y que muchas empresas están dispuestas a involucrarse.

Buenas prácticas

Premios a ONGs con la implicación de la empresa, más allá de un cheque

#Danone y #Benefit Cosmetics son buenos ejemplos de ellos.

Permite ampliar la visión sobre un tema, en estos casos empoderamiento de las mujeres, dentro de la empresa y establecer unas relaciones de más largo recorrido con las ONG premiadas.

Inserción laboral

Esta es la práctica más extendida. #Danone y #Clece son empresas con larga experiencia en el tema.

Dentro de los planes de inserción de personas en riego de exclusión social, algunas empresas incluyen a un grupo de mujeres supervivientes de violencia machista, que tienen un incentivo económico algo mayor que el resto de grupos.

Es interesante la praxis de algunas empresas que ocupan a las supervivientes en trabajos no “ocultos” (limpieza o cuidado) y sino de cara al público (por ejemplo: embajadoras de marca de Danone).

Protocolos sobre violencia de género

Este sería el paso más avanzado puesto que en algunos casos mejora substancialmente lo que dicta la ley.

Unos especifican las acciones a llevar a cabo en caso de detección de un caso de violencia de género en el ámbito de la pareja, otros detallan las medidas legales y otras mejoras que se han pactado en la empresa.

Empresas como Pronovias y Ikea están en este nivel de implicación contra la violencia de género.

 

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