Cosas que pasan en verano

En septiembre se habla de la vuelta al trabajo, del fin de las vacaciones, y hasta de la llegada del otoño, pero este ha sido un verano intenso para mí­, lleno de proyectos enriquecedores, quizás por ello el fin del verano me coge casi por sorpresa, … trabajando.

Volver a trabajar en temas arquitectónicos y de urbanismo, ha sido como hacer un salto en el tiempo. El Àrea Metropolitana de Barcelona me encargó un plan funcional y de gestión para un nuevo servicio en el Barcelonés norte que esperemos será una realidad en dos años. Estamos hablando de un espacio rehabilitado de casi 5.000 metros cuadrados dedicados a la economí­a social, colaborativa, circular y …feminista. Un proyecto único, innovador y por ello con grandes dosis de creatividad y entusiasmo. Volver a trabajar con Maribel, Inma, Zaida, Josep y otras grandes profesionales ha sido la guinda del pastel. ¡Muy pronto más detalles!.

El equipo de MADcross, tampoco ha descanso mucho, y estamos definiendo las sesiones de networking en BarcelonActiva para la Escola de Dones Professionals, Directives i Emprenedores. Muy pronto vamos a hacer pública la fecha de la primera sesión, pero avanzamos será en octubre y viene con sorpresas!

Pero el verano ha estado en especial dedicado a la cultura, en concreto al análisis de la programació cultural de la ciudad de Barcelona con perspectiva de género. Un encargo del Ayuntamiento de Barcelona dentro del Pla per la Justicia de gènere 2016-2020 que llevamos a cabo con los compañeros de ILabSo y un equipo de expertas en género.

Durante años, he pensado, y no soy la única, que la cultura es un ámbito en especial hostil en relación con la aplicación de la perspectiva de género. En la industria cultural: el cine, la televisión, los medios de comunicación, …hay mucho por hacer, aunque últimamente se hable de las “series feministas”, aunque personalmente las llamarí­a más bien no tan sexistas.

Podrí­amos pensar que las polí­ticas culturales, las que no dependen de la industria sino de los organismos públicos, están mejor de salud en relación con el grado de sexismo. Me temo que no. Basta echar un vistazo a la hemeroteca de la web de la asociación Clásicas y modernas donde nos encontramos con artículos como el de El Pais, por citar uno entre muchos titulado “El Techo de cristal de las mujeres en los museos españoles“.

Soy optimista por naturaleza, y constato hay cambios importantes, pero lentos. Cuando en el año 2006 organizamos el congreso Urbanismo y género desde la Diputación de Barcelona, no me hubiera atrevido a imaginar un encargo como el que he llevado a cabo este verano. Decí­amos, entonces, que el urbanismo y la arquitectura eran temáticas “duras” para incorporar la perspectiva de género, como si otras disciplinas, cono la cultura, fueran temas más “blandos” o fáciles. El Ayuntamiento de Barcelona ha hecho un paso de gigante en este tema, analizar la programación cultural de una ciudad con perspectiva de género, es el primer paso para cambiar.

¡Tenemos mucho aún que analizar para extraer conclusiones, pero es un trabajo que he deseado hacer durante años, incluso en verano!

 

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